"¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños...sueños son". Así dice un fragmento de la obra de Calderón de la Barca. Hay cientos de respuestas a esta interrogante, algunas muy versátiles, otras muy ingeniosas, las más llenas de locura o pasión, pero cada quien de acuerdo a su propia vivencia y experiencia particular.No puedo estar ajena a esta pregunta y tampoco dejar de cuestionar mi existir, mi ser, mi estar en este mundo, en este instante, ahora mismo...
¿Ser o no ser?; esa no es mi interrogante, es casi de lo único que estoy completamente segura, sé lo que soy, lo que siento, lo que me llena, lo que me conmueve, lo que me estremece y emociona, son los instantes en que Ud amado mío me hace suspirar, reir, llorar, a veces también rabiar, pero al final como siempre sucede, su sabiduría y cordura prevalece en mi enseñanza y formación para ser mejor ser humano cada día y servirle mejor como su esclava.
¿Estar o no estar? esa es mi pregunta, ¿vale la pena tanta locura de amor, tanta devoción? la fuerza de esta pasión, al amar, al entregarse, al sentir, al comprometerse? ¿qué espero yo al dar todo eso? será que espero una respuesta igual de Ud?.
Sé muy bien como es esta relación de D/S, la esclava no tiene ningún derecho, no es nada, no debe pedir nada, no debe esperar nada, sólo está para servir a su Amo, entiendo perfectamente todo eso Señor mío, es una de mis razones de existir y estar aqui; entonces me pregunto, si uno de los objetivos de Ud mi amado Maestro es que sea mejor ser humano en todos los aspectos, ¿cómo puedo hacer para demostrar todo ese conocimiento acumulado, enseñado e impartido por Ud sin parecer arrogante o egocéntrica?, ¿cómo puedo mantenerme humilde ante su presencia?
A veces mi afán de agradarlo hace que ocurra el efecto contario, y Ud. calla, se aleja, y quedo sumergida en el más profundo de los abismos con nuevas interrogantes, lo juro por Dios Santo que esa no es mi intención, Señor mío no calle, no se aleje, hábleme fuerte y en voz alta, que esta pobre perra esclava pueda lamer sus pies y sus manos como es mi deseo desde siempre, permítame tener ese contacto con su piel y arrójeme a un rincón de su corazón, lo soportaría amado mío; áteme las manos y los pies, cubra con vendas mis ojos, pero le suplico y le imploro humildemente, no tape mis oidos, permítame escuchar los látidos de su corazón, déjeme acomodar su palpitar a los míos, al mismo ritmo, al mismo compás, anime mi espíritu con un soplo de su cálido aliento, no hay arrogancia en mí, sólo amor del bueno y del puro, amor de esclava, confíe un poquito en mí Señor, no lo decepcionaré más.
El camino es duro y largo querido Amo, extiéndame su mano, ya no hay retroceso, estoy cerca...
No hay comentarios:
Publicar un comentario