Pasó de todo estas últimas semanas; tragedia, dolor, muerte, destrucción, la tierra tembló, hasta un huracán pasó, la naturaleza nos mostró su fuerza y su poder, pero el hombre se sobrepuso a su desgracia y se levanta por sobre el escombro de su destrucción.¿Pero como recomponer los sentimientos? ¿cómo reconstruir el amor? ¿cómo sobreponerse a la tragedia de un corazón partido en mil pedazos? ¿y cómo detener el temblor de mi cuerpo? ¿cómo actuar ante el desamor?, ¿cómo pedir al alma que mantenga su resplandor?.
El sismo de tu indiferencia ha cuarteado mi piel en grietas profundas y dolorosas, mis ojos vierten lagrimas de sangre, todo mi ser se quiebra y agoniza.
¡Oh poderoso Señor, invoco tu nombre innombrable! calma tu furia y enojo sobre esta tu humilde sierva.
¿Cómo borrar lo ya hecho?
¡Tu sierva ha pecado!
¡Tu sierva ha desobedecido!
¡Tu sierva te ha enfrentado!
...Tu sierva se ha equivocado...
La echaste cruelmente de tu lado, le disparaste un rayo mortal...
Pero, ¿acaso el amor es quieto?
¿acaso el amor es callado?
¿acaso el amor no es rebelde?
¿acaso el amor no grita, no pelea, no lucha, no se rebela?
El amor se equivoca, pero también se arrepiente e implora perdón.
¡No eres nada, nada, nada! me dijiste.
Es verdad Señor, no soy nada, mi cuerpo ha empezado a diluirse, me mantengo debilmente de pie, mis ojos te buscan desesperadamente esperando encontrarme con los tuyos, tengo la mano extendida, por si me llamas.
¡tóme mis manos Señor, se lo suplico!
Este cuerpo que me sostiene se desintegra,
pero mi alma y mi corazón se arrodillan ante tu presencia
beso devotamente tus pies,
y aqui me tiene, esperando, esperando... el milagro de tu perdón.
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